En la Sesión N.° 014 del Pleno de la Asamblea Nacional, se debatió el informe presentado por la Comisión de Desarrollo Económico sobre el proyecto de reforma al Código Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones, una iniciativa orientada a resolver los problemas generados por la acumulación de mercancías abandonadas en los terminales portuarios del país.
Durante la intervención se destacó la preocupación que mantienen empresarios, emprendedores y productores ecuatorianos frente a la incertidumbre que existe en los procesos logísticos y aduaneros. La falta de claridad en los plazos y costos cuando una mercancía ingresa a un puerto ha provocado pérdidas económicas, retrasos en las cadenas de suministro e incluso la pérdida de clientes para quienes dependen del comercio nacional e internacional.
Entre los datos expuestos se señaló que actualmente existen 339 contenedores represados en tres terminales portuarios de Guayaquil, de los cuales el 65 % permanece inmovilizado desde hace más de cinco años, mientras que algunos casos registran hasta 18 años de permanencia en bodegas portuarias. A nivel nacional, la cifra supera los 12.000 contenedores abandonados, representando aproximadamente 450 millones de dólares en mercancías retenidas.
La reforma busca establecer procedimientos más ágiles y claros para el manejo de bienes que permanecen bajo custodia aduanera. Entre las medidas planteadas se contempla que las mercancías almacenadas por más de un año sean sometidas a procesos de inventario, avalúo y notificación pública, para posteriormente ser adjudicadas o subastadas cuando no existan reclamaciones legítimas sobre ellas.
Asimismo, la normativa contempla procedimientos específicos para los casos vinculados a procesos judiciales y abre la posibilidad de que determinados bienes puedan ser entregados gratuitamente a instituciones públicas, permitiendo que equipos tecnológicos, insumos o materiales actualmente inmovilizados puedan ser aprovechados por escuelas, comunidades y entidades que los necesiten.
Durante el debate se resaltó la importancia de esta reforma para provincias productivas como Tungurahua, cuya economía depende de sectores como el calzado, los textiles, la agroindustria, la metalmecánica y las artesanías. Se enfatizó que la eficiencia portuaria no es un tema exclusivo de las provincias costeras, sino una condición indispensable para mejorar la competitividad del Ecuador y facilitar el comercio exterior.
Finalmente, se hizo un llamado a respaldar esta iniciativa por considerar que contribuirá a descongestionar la infraestructura portuaria, reducir costos innecesarios, fortalecer la gestión de la SENAE y convertir al sistema aduanero ecuatoriano en un verdadero facilitador del desarrollo productivo y comercial del país.
Soy Alejandro Lara Pérez, asambleísta por Tungurahua para el periodo 2025-2029. Nací y crecí en Huachi Grande, una parroquia rural de Ambato donde aprendí, desde pequeño, el valor del esfuerzo y del trabajo honesto. Mi vida ha estado marcada por la constancia, el sacrificio y, sobre todo, por el profundo compromiso con mi tierra y su gente.
A los 16 años ya ayudaba a mi madre en nuestro restaurante familiar, y durante la pandemia, me convertí en repartidor para sostener a mi familia. Como muchos ecuatorianos, migré a Estados Unidos buscando nuevas oportunidades, pero el amor por mi país fue más fuerte. Regresé con la convicción de que aquí también se puede construir un futuro digno, sin tener que dejar atrás nuestras raíces.
Me formé como Ingeniero Civil en la Universidad Técnica de Ambato, y he trabajado en proyectos de agua potable, saneamiento y estructuras, tanto en el sector público como en el privado. Conozco de cerca las necesidades de nuestras comunidades rurales, y por eso decidí dar un paso más: servir desde la Asamblea Nacional.
No soy un político tradicional. Vengo del barrio, del trabajo diario, de la calle, y represento a una nueva generación que quiere hacer política de forma distinta: con propósito, con cercanía, con ética. Estoy aquí para alzar la voz por los jóvenes, los migrantes, los agricultores y cada tungurahuense que merece ser escuchado.
Creo firmemente que la política debe servir a la gente, no a intereses personales. Me inspira el campo, la gente que se esfuerza cada día, y la esperanza de un Ecuador más justo, donde nadie tenga que marcharse para salir adelante.
Mi compromiso es claro: construir desde la raíz, legislar con propósito y devolverle la confianza a la ciudadanía.