A mi llegada a Zaragoza, visité la cevichería Galápagos, un espacio que no solo ofrece nuestra gastronomía, sino que también se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad ecuatoriana. Allí compartí un momento cercano con compatriotas, en un ambiente que nos conecta directamente con nuestras raíces a través de los sabores y la identidad que llevamos con orgullo. Durante el encuentro tuve la oportunidad de dialogar con ellos, escuchar sus historias, inquietudes y propuestas.