Jahiren Elizabeth Noriega Donoso nació en Quito el 28 de septiembre de 1997. Con apenas 28 años se ha consolidado como una voz joven dentro de la política ecuatoriana: una mujer que cree en la política como herramienta para transformar realidades y que ha demostrado que desde la Asamblea Nacional también se puede legislar con sensibilidad, firmeza y compromiso social.
Formada íntegramente en instituciones públicas, su liderazgo apareció desde muy temprano. En 2014 fue elegida presidenta del consejo estudiantil del Colegio Sebastián de Benalcázar. Cuando intentaron impedir su posesión por presiones internas, Noriega acudió a la justicia y ganó una acción de protección que le permitió asumir el cargo. Aquella experiencia marcó su carácter y su camino: comprendió que la política también se construye defendiendo derechos.
Posteriormente estudió Sociología en la Universidad Central del Ecuador, donde fortaleció su vocación por el servicio público y el activismo social. Desde las aulas universitarias se convirtió en una de las voces más activas en defensa de la educación pública. En 2019 lideró las protestas estudiantiles contra los recortes presupuestarios a las universidades, impulsados por el gobierno de turno, posicionándose como referente de la lucha por el acceso a una educación digna y gratuita.
En 2021 ingresó a la Asamblea Nacional como alterna por Pichincha y en 2022 asumió como asambleísta principal por el movimiento Revolución Ciudadana, convirtiéndose en una de las legisladoras más jóvenes del país. Fue reelegida en 2023 y actualmente integra la Comisión de Soberanía, Integración y Seguridad Integral, desde donde impulsa acciones de fiscalización y control político.
A lo largo de su gestión se ha destacado por un trabajo cercano a la ciudadanía y con resultados concretos. Uno de sus mayores logros fue la Ley de Alivio Financiero para Jóvenes, una iniciativa destinada a proteger a miles de estudiantes endeudados por créditos educativos. El proyecto fue aprobado por unanimidad en la Asamblea Nacional, un hecho poco común en la política ecuatoriana; sin embargo, posteriormente fue vetado por el presidente de la República. A pesar de ello, la propuesta se convirtió en un símbolo de su compromiso con las nuevas generaciones.
En su rol fiscalizador ha impulsado investigaciones sobre los retrasos en los pagos a becarios amazónicos, defendiendo el derecho de jóvenes de comunidades históricamente excluidas a acceder a la educación superior. También ha acompañado procesos de fiscalización frente a denuncias en la Universidad Central del Ecuador, especialmente contra un director de carrera señalado por presuntas irregularidades, respaldando a estudiantes y docentes que exigían transparencia.
En 2025 lideró recorridos y pedidos de información sobre la situación de hospitales públicos, tras múltiples denuncias de deficiencias en la atención y falta de insumos. Su labor ha estado enfocada en visibilizar la crisis del sistema de salud y exigir respuestas de las autoridades para garantizar un servicio digno a la población.
Noriega ha sido una defensora permanente de la educación pública, los derechos de la naturaleza, los derechos laborales y las causas sociales. Su discurso se caracteriza por un enfoque humano, crítico y cercano, especialmente hacia jóvenes, mujeres y sectores vulnerables.
La transparencia y la cercanía con la ciudadanía son la base de mi trabajo como asambleísta. Por ello, mi gestión se rige por los principios del Parlamento Abierto, que promueven el acceso a la información pública, la rendición de cuentas y la participación activa de la sociedad.