Llamar al pan pan y al vino vino no debería generar reacciones virulentas. La semana pasada, como en un nado sincronizado, periodistas pautados —que se "venden" como prensa independiente, independientes del pueblo, sí, pero dependientes del dinero público que les da el gobierno—, comentócratas y asambleístas de la bancada de ADN salieron a defender a Noboa, pidiendo que no se llame dictador al dictador entaconado.
También se le puede llamar autócrata, o como lo denominó el expresidente Osvaldo Hurtado, un criptodictador. Pocas veces se puede estar de acuerdo con un personaje tan bajo de la política de nuestro país como Hurtado, que no es referencia de moral alguna, cuyo gobierno, asumido tras la muerte de Jaime Roldós, terminó hace más de cuatro décadas, pero figura influyente detrás de gobiernos como el de Jamil Mahuad y, más recientemente, el de Guillermo Lasso: siempre del lado de gobiernos saqueadores y fracasados, como el suyo.
Desde asambleístas oficialistas hasta el etiquetado por Noboa como "cheerleader" de Nebot, Carlos Vera, por supuesto pautado, expresaron con indignación que las declaraciones de Hurtado eran desatinadas. Declaraciones que, en realidad, vienen de un portavoz de los poderes tradicionales, eso quizá es lo que más les incomoda.
Recordemos que Hurtado es el responsable directo de la sucretización, una de las mayores transferencias de recursos públicos, cuando en 1983 el gobierno resolvió que el Estado asumiera la deuda externa privada con la banca internacional: aproximadamente un subsidio de 1.300 millones de dólares. También es políticamente responsable de Jamil Mahuad, quien fue su ministro y que, en la máxima expresión del paradigma neoliberal, permitió paradójicamente la mayor confiscación de recursos privados en el feriado bancario: una aspiradora que succionó los ahorros de miles de ecuatorianos. A la vez, el Estado tuvo que transferir miles de millones para el salvataje bancario, otra enorme transferencia de recursos públicos a privados. El costo de la crisis superó fácilmente los 6 mil millones de dólares y terminó beneficiando a banqueros y burocracias internacionales ligadas al sector financiero, mientras que, socialmente constituyó uno de los procesos de empobrecimiento más acelerados de América Latina, dando origen a una masiva emigración de ecuatorianos al exterior, que rompió el contrato social, la confianza en la acción colectiva y en la política, y dejó heridas tan dolorosas como el suicidio infantil, un fenómeno prácticamente inexistente hasta antes de 1999.
Hurtado tuvo también influencia en el fracasado gobierno de Guillermo Lasso, en el nombramiento de varios de sus ministros. Lasso, que llegó al poder tras diez años de campaña, terminó por irse anticipadamente a su casa, dejando graves denuncias de corrupción en los sectores eléctrico, salud, etc.
Frente a las reacciones por sus declaraciones, el expresidente Hurtado calificó a los asambleístas de ADN de "semi analfabetos" y funcionales al gobierno de Noboa. Y tiene razón. Esto quedó evidenciado, una vez más, el pasado viernes con el archivo del juicio político a la exministra de Energía, Inés Manzano: para la bancada oficialista, ella no tuvo ninguna responsabilidad en el robo de casi 72 millones de dólares al Estado, pese a que era la cabeza del sector energético cuando se autorizaron los pagos a la empresa ATM, que, en vez de generadores operativos y funcionales, nos dejó chatarra, en el mismo año en que los apagones generaron pérdidas por miles de millones de dólares. Mientras el país paralizaba su sector productivo hasta por 14 horas al día y los hogares se mantenían en penumbras, corruptos y ladrones encontraron la oportunidad perfecta para sus negociados. El pueblo no debe olvidar a los encubridores.
Así como en la consulta y referéndum de noviembre pasado —cuando el dictador entaconado recibió la lección más contundente, el rechazo popular—, todo apunta a que ese mismo rechazo se repetirá en las próximas elecciones seccionales, la manifestación más sincera de lo que quiere el pueblo. Y el pueblo no quiere una dictadura, no quiere un gobierno corrupto e ineficaz que hace gala de su incompetencia. Hoy el 80% de los ecuatorianos lo reprueba, y por eso persigue y encarcela a sus adversarios políticos, intimida a candidatos y suspende partidos políticos, porque ve en la proscripción y en la trampa la única forma de mantenerse en el poder: como un árbitro que además juega el partido y escribe las reglas a su favor.
Pero no siempre se puede manipular a las instituciones, por ejemplo, el caso por el que mantienen preso al alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, demuestra cada vez con más claridad que fue armado. A medida que se conozca la verdad, los argumentos de la Fiscalía se quedarán sin piso, ¿quién responderá por todo el daño ya hecho?
De la misma forma en que salieron a desacreditar a uno de los suyos, Osvaldo Hurtado, recientemente fue condenada Gabriela Panchana, comunicadora y comentarista, quien como ella misma ha reconocido, apoyó a Noboa en 2023 y en 2025, a 30 días de cárcel y a ofrecer disculpas públicas por un tuit: específicamente, por citar un tuit de la fallecida activista Mónica Silva, en el que ella afirmaba haber entregado a la Embajada de Estados Unidos y a la DEA (Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos) documentación relacionada con Noboa Trading, una de las empresas exportadoras de la familia Noboa. Esta empresa apareció señalada directamente en diciembre de 2025 en una investigación internacional del Proyecto de Denuncia del Crimen Organizado y la Corrupción, que reveló cómo narcotraficantes de los Balcanes usaron sus contenedores para enviar al menos 500 kilos de droga a Europa.
Este es apenas otro atentado contra la libertad de expresión. No olvidemos que, hace poco más de un mes, el periodista Hernán Higuera y el canal Ecuavisa denunciaron presiones estatales y represalias contra su entorno familiar tras sus investigaciones sobre el caso Progen, donde se indagaban irregularidades contractuales. Tampoco olvidemos las acciones contra diario Expreso y Extra, que tras publicar investigaciones sobre presunta corrupción en la salud pública recibieron presiones del Estado en forma de intervenciones de la Superintendencia de Compañías, denuncias por supuesta evasión tributaria y campañas de desprestigio.
Noboa, en su perversidad, se cree más grande por los centímetros que le agregan sus zapatos. Pero estos no dan estatura moral, apenas visten al dictador entaconado.
Hijo, hermano, comprometido con la justicia social y la dignidad humana.

Experiencia laboral