La Comisión de Gobiernos Autónomos, en el marco del tratamiento del Proyecto de Ley Orgánica Reformatoria al Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad), recibió al docente e investigador de la Flacso, Fernando Carrión, quien expuso sus propuestas para fortalecer la gestión y representación de las ciudades.
El académico destacó la necesidad de impulsar una reforma centrada en el “derecho a la ciudad”, frente a los profundos cambios que experimentan los centros urbanos como consecuencia de la revolución científico-tecnológica y de la transformación de la economía hacia modelos digitales.
En este contexto, planteó fortalecer la autonomía política, económica y competencial de los gobiernos locales. En el ámbito político, consideró pertinente revisar los mecanismos de representación de las autoridades y propuso analizar la implementación de una segunda vuelta para la elección de alcaldes en las capitales de provincia y ciudades con más de 250 mil habitantes. También sugirió la elección de concejales por ciudad y distrito electoral.
Carrión sustentó su planteamiento con el caso de Quito, al señalar que los alcaldes Jorge Yunda y Pabel Muñoz fueron elegidos con menos del 30 % de los votos.
Por su parte, Pablo Cabrera, especialista en geografía socioeconómica y geografía de la salud, centró su intervención en la importancia de incorporar el enfoque de territorios funcionales y gobernanza multinivel. Además, abordó temas relacionados con la infraestructura digital, la ecología urbana, la conectividad, la infraestructura y la necesidad de precisar las competencias de los distintos niveles de gobierno.
La propuesta de reforma que tramita la mesa legislativa contempla cinco ejes fundamentales: despliegue de infraestructura de telecomunicaciones y reducción de la brecha digital; clarificación de competencias viales y zonificación periurbana; mecanismos de fiscalización, régimen disciplinario y control político local; certeza tributaria, regularización predial y simplificación de trámites; y transparencia, gobernanza interna y equidad de género en los cuerpos colegiados.
AM
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.