En el marco del Día de la Identidad Montubia, la Asamblea Nacional conmemoró esta fecha con un acto de homenaje a ciudadanos destacados por su trayectoria y aporte a la cultura, la educación, la producción y el desarrollo de las comunidades rurales, así como con un llamado a preservar las raíces, tradiciones e identidad de este pueblo.
La asambleísta Mónica Salazar, representante de Los Ríos, destacó la importancia de preservar y fortalecer la identidad montubia, al recordar que este pueblo forma parte de la historia del Ecuador desde antes de la República. Señaló que, según el Censo 2022, 1,3 millones de ecuatorianos se identificaron como montubios, con un importante aporte al desarrollo agrícola, productivo y cultural del país.
Recordó que la Asamblea Nacional estableció el 1 de octubre como el Día de la Identidad Montubia, una fecha que, enfatizó, pertenece a toda la comunidad montubia y debe trascender las instituciones para llegar a las nuevas generaciones. En este contexto, hizo un llamado a niñas, niños y jóvenes a llevar con orgullo sus raíces, acento, vestimenta y procedencia rural, y a defender su identidad frente a cualquier forma de menosprecio o discriminación.
Como parte de la jornada, se otorgaron acuerdos legislativos y una condecoración a ciudadanos cuya trayectoria y contribución han incidido en el fortalecimiento de la identidad, la cultura, la educación y el desarrollo de las comunidades rurales.
En homenaje póstumo, se destacó la trayectoria de José de la Cuadra, nacido en Guayaquil el 3 de septiembre de 1903, por su aporte al realismo social y a las letras ecuatorianas. El escritor, integrante del Grupo de Guayaquil y una de las figuras representativas de la literatura ecuatoriana del siglo XX, dejó un legado vinculado con la identidad y la cultura nacional. La distinción fue otorgada por Salazar y el presidente encargado de la Asamblea Nacional, Esteban Torres.
De igual manera, Jervis Loor, acompañado de su hermana, Germánica Loor, recibió un acuerdo legislativo por su liderazgo, participación comunitaria, arraigo territorial y contribución al fortalecimiento de la identidad montubia, la participación ciudadana y el desarrollo de las comunidades rurales de Manabí.
El Legislativo distinguió también a Rita Macías por su trayectoria educativa y académica, así como por su aporte al fortalecimiento de la educación, la capacitación docente y la representación del sector educativo y de pueblos y nacionalidades en la provincia de Esmeraldas.
Por su parte, Gabriela García, presidenta nacional del Pueblo Montubio del Ecuador, fue condecorada por su liderazgo, vocación de servicio y contribución al desarrollo agrícola, productivo y social del pueblo montubio.
García destacó la identidad, unidad y aporte del pueblo montubio a la soberanía alimentaria del Ecuador. Planteó la necesidad de impulsar la internacionalización de los productos montubios, fortalecer la producción mediante el uso de tecnología y prácticas sostenibles, y promover iniciativas como los sistemas agrovoltaicos para apoyar a las familias del campo.
También resaltó la importancia de dignificar el trabajo de las comunidades rurales y avanzar en un proyecto de ley orientado a la protección y desarrollo del pueblo montubio. “Sin campo no hay ciudad”, concluyó.
MEV
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.