Lo de Édgar Lama es gravísimo. No estamos hablando de un simple caso administrativo, estamos hablando de nepotismo y tráfico de influencias descarado, de cómo se reparten los cargos y los contratos como si el Estado fuera una empresa familiar.
Hoy, en la Comisión de los Derechos Colectivos, Comunitarios y la Interculturalidad AN , recibimos a representantes universitarios que expusieron con valentía lo que el Gobierno no quiere escuchar: la educación pública está en crisis.